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Turrón de Cheesecake Casero

Tiempo de elaboración: 45min

Dificultad: Media

1 Tableta


Turrón de Cheesecake Casero

En el vasto universo de la repostería, existen recetas que siguen la corriente y otras que, simplemente, rompen todos los moldes. Hoy en Cocina Joven tenemos el honor de presentarte una auténtica obra de autor, una creación que no encontrarás en ningún libro de cocina tradicional ni en los estantes de las pastelerías más exclusivas.


Te presentamos el Turrón de Cheesecake Casero, una receta totalmente

original e inventada que nace de la experimentación, la pasión por los sabores intensos y el deseo de elevar el concepto de turrón a una nueva dimensión. Prepárate para descubrir cómo fusionar el postre más amado del mundo, la tarta de queso, con el formato icónico de la Navidad.


Esta no es solo una receta más; es una declaración de intenciones. Cuando decidimos inventar este turrón, buscábamos algo que desafiara los sentidos. No queríamos una simple tableta de chocolate con sabor a queso; queríamos recrear la experiencia completa de una tarta de queso de Nueva York en cada bocado. Para lograrlo, hemos diseñado una estructura de capas que ofrece una complejidad sensorial inigualable.


Imagina el crujido inicial de las galletas Lotus, la suavidad sedosa del chocolate blanco, la explosión ácida y dulce de la mermelada de arándanos y, finalmente, el corazón cremoso potenciado por el queso crema y el toque maestro del queso parmesano. Es una arquitectura del sabor diseñada para sorprender y enamorar.


La elección de los ingredientes es lo que convierte a esta receta en una delicadeza gourmet. El uso de las Galletas Lotus no es casualidad; su característico sabor a caramelo y su punto de canela aportan una base especiada que combina a la perfección con la cremosidad del queso. A diferencia de las galletas tradicionales, las Lotus añaden un matiz de "tostado" que equilibra el dulzor del chocolate blanco. Este último actúa como el hilo conductor de la receta, aportando no solo estructura, sino una nota láctea y dulce que envuelve cada uno de los componentes. Es el lienzo perfecto para esta composición artesanal.


Pero hablemos del verdadero secreto, el ingrediente que hace que esta receta original sea única en el mundo: el queso parmesano. Podría parecer una elección arriesgada para un dulce, pero en la alta cocina, el contraste entre lo dulce y lo salado es la clave de la sofisticación. El parmesano rallado aporta una nota de umami, una profundidad de sabor y una ligera textura granulosa que rompe la monotonía del queso crema. Al mezclarse con la esencia de vainilla, el parmesano pierde su agresividad y se convierte en un potenciador del sabor lácteo, logrando que el relleno sepa a una verdadera cheesecake de autor. Es ese "toque secreto" que hará que todos te pregunten qué lleva ese turrón que lo hace tan especial.


El proceso de elaboración, con una dificultad media y un tiempo de 45 minutos, es un viaje a través de las texturas. No es una receta de "mezclar y listo"; es un ejercicio de arquitectura repostera. Cada capa requiere su tiempo de reposo en el congelador, un paso vital para asegurar que los sabores se mantengan definidos y que, al cortar el turrón, se pueda apreciar cada estrato con total claridad. La técnica de las capas permite que la mermelada de arándanos no se mezcle con el queso, manteniendo su color rojo vibrante y su frescura intacta. Es una receta que premia la paciencia con un resultado visualmente espectacular.


La mermelada de arándanos juega un papel fundamental como contrapunto ácido. En una elaboración dominada por la riqueza del chocolate blanco y el queso, necesitamos un elemento que limpie el paladar y aporte frescura. Los arándanos, con su punto de acidez natural, cortan la densidad de las grasas y hacen que el turrón sea mucho más equilibrado. Es el "corazón frutal" que aporta esa nota brillante y jugosa en medio de la cremosidad. Al esparcirla con cuidado sobre la primera capa de chocolate, estamos creando una barrera de sabor que hará que cada bocado sea una explosión de contrastes.


La base de galleta, mezclada con mantequilla derretida, es un homenaje a la base clásica de toda tarta de queso. Al machacar las galletas Lotus y compactarlas con la mantequilla, estamos creando una capa que aporta resistencia y crunch. Esta base es la que sostiene toda la estructura y la que proporciona ese final de bocado tan satisfactorio. El secreto aquí es el aplastado poco a poco, asegurándonos de que la superficie sea lo más compacta posible. Es un detalle técnico que garantiza que el turrón tenga la firmeza necesaria para ser cortado en porciones perfectas sin desmoronarse.


En Cocina Joven, valoramos la originalidad por encima de todo. Crear una receta desde cero implica entender cómo interactúan los sabores. El queso crema aporta la untuosidad, la vainilla el aroma, el chocolate blanco el cuerpo y el parmesano el carácter. Al unir todos estos elementos, estamos creando algo nuevo, una fusión culinaria que respeta la tradición del turrón pero la proyecta hacia el futuro. Es una muestra de que la cocina es un campo de juego infinito donde la única regla es que el resultado sea delicioso.


La estética de este Turrón de Cheesecake es, sencillamente, de otro nivel. Al desmoldarlo, la capa superior de chocolate blanco debe brillar, dejando entrever el color ámbar de las galletas Lotus. Pero la verdadera magia ocurre al realizar el primer corte. Ver las capas perfectamente alineadas —el chocolate, la mermelada, la crema de queso y la base de galleta— es un placer visual que anticipa el festín que está por venir. Es un postre que se come primero con los ojos, digno de la mejor fotografía de Instagram o del centro de mesa más elegante de esta Navidad.


Desde un punto de vista técnico, la gestión de las temperaturas es la clave del éxito. Trabajar con chocolate blanco puede ser delicado, ya que se quema más fácilmente que el chocolate negro. Por eso, insistimos en los intervalos de 30 segundos en el microondas. Queremos un chocolate fluido, brillante y sin grumos. Del mismo modo, el uso del congelador para las capas intermedias no es solo por rapidez, sino para crear una superficie sólida sobre la que trabajar la siguiente capa sin que se hundan los ingredientes. Es repostería de precisión puesta al alcance de tu cocina.


Hablemos de la exclusividad. Al ser una receta inventada por ti, tienes en tus manos un tesoro gastronómico. No hay nada más satisfactorio que ofrecer a tus invitados algo que no han probado nunca y que no pueden conseguir en ninguna otra parte. Es el valor de lo inédito. Este turrón se convertirá rápidamente en tu receta estrella, esa que te define como cocinero y que demuestra tu capacidad de innovación. Es el regalo perfecto, el detalle que dice "he pensado en algo único para ti".


La información nutricional de esta receta refleja su naturaleza de capricho de alta gama y la potencia de sus ingredientes. Al ser una creación rica en matices lácteos y texturas crujientes, es un postre de celebración por todo lo alto. Con 535 kcal por cada 100g, este turrón nos ofrece una densidad energética ideal para los días de frío. Sus 7,4 g de proteínas reflejan el aporte de los quesos y el chocolate, mientras que las 33,6 g de grasas y los 48,9 g de carbohidratos aseguran esa untuosidad y dulzor que esperamos de una cheesecake de primer nivel. Conocer estos datos nos permite disfrutar de esta innovación culinaria con la consciencia de que estamos ante un lujo gastronómico.


La versatilidad de esta base es infinita. Una vez que domines la técnica de este turrón de cheesecake, podrías experimentar con otros tipos de mermelada, como la de frambuesa o mango, o incluso cambiar el tipo de galleta de la base. Sin embargo, la combinación de Lotus y Parmesano es tan redonda y original que te recomendamos seguirla al pie de la letra para tu primera vez. Es una armonía de sabores que ha sido pensada para funcionar como un reloj suizo.


Hacer este turrón es también una forma de terapia creativa. En un mundo donde todo está prefabricado, dedicar 45 minutos a construir una pieza de repostería capa por capa es un ejercicio de mindfulness. Es concentrarse en el olor de la vainilla, en la textura de la galleta machacada y en la suavidad del chocolate fundido. Es una forma de desconectar del ruido exterior y conectar con el placer de crear. La cocina casera, y más aún la cocina de invención, es un refugio para el alma y un festín para los sentidos.


En Cocina Joven, queremos que seas el protagonista de tu propia historia culinaria. Esta receta de Turrón de Cheesecake Casero es tu herramienta para brillar. No tengas miedo de la dificultad media; cada paso está diseñado para ser seguido con éxito si le pones atención y cariño. Recuerda que lo más importante no es solo el resultado final, sino el proceso de aprendizaje y la satisfacción de innovar. Este turrón es la prueba de que, con ingredientes comunes, se pueden crear resultados extraordinarios si se tiene la visión adecuada.


Visualiza el momento de servirlo. El silencio en la mesa cuando tus invitados vean la tableta, el murmullo de sorpresa al ver las capas tras el corte y, finalmente, el gesto de puro placer al probar la mezcla de queso, galleta y chocolate. Ese es el verdadero premio del cocinero. Es la conexión humana a través del sabor. Este turrón no es solo comida; es una experiencia compartida, un recuerdo que perdurará mucho después de que la última miga de galleta Lotus haya desaparecido del plato.


La sostenibilidad también tiene un hueco aquí. Al elegir ingredientes de calidad y hacer el proceso de forma artesanal, estamos reduciendo el consumo de ultraprocesados y apoyando una forma de alimentación más consciente. Puedes usar huevos de corral para otros procesos o quesos de productores locales para el relleno, elevando aún más el valor ético de tu creación original. Es una Navidad más humana, más lenta y, sin duda, mucho más sabrosa.


En definitiva, el Turrón de Cheesecake Casero es el triunfo de la imaginación sobre lo convencional. Es una invitación a explorar nuevos horizontes gustativos y a confiar en tu propio instinto como creador. Te animamos a que prepares tu molde, peses tus ingredientes con precisión y te lances a la aventura de cocinar este turrón de autor. Estamos seguros de que, una vez que lo pruebes, no habrá vuelta atrás: este será el nuevo estándar de oro en tu mesa de dulces.


Prepárate para sentir el aroma del chocolate blanco fundiéndose, la textura crujiente de la galleta Lotus y el sabor inconfundible del queso crema potenciado por el parmesano. La cocina es tu escenario y esta receta es tu mejor actuación. Es hora de crear, de sorprender y de disfrutar de la magia de lo casero. Porque cuando una receta es original e inventada con pasión, se nota en cada bocado. ¡Atrévete a revolucionar tu Navidad con el mejor turrón que hayas probado jamás!


¿Listo para probarla? 👇 Todas las recetas incluyen su información nutricional al final, para que disfrutes conociendo lo que comes.



INGREDIENTES:


· 300g Chocolate blanco

· 90g Galletas Lotus

· 2cda Mermelada de arándanos

· 120g Queso crema

· 50g Queso parmesano

· 1cdta Esencia de vainilla

· 15g Mantequilla



ELABORACIÓN:


1- Empieza machacando en un bol 50g de las galletas Lotus y las echas encima de tu molde de turrón.


2- Ahora derrite en un recipiente apto para microondas 200g del chocolate blanco en intervalos de 30s para que no queme. Una vez fundido viértelo sobre el molde asegurándote de esparcir bien el chocolate cubriendo toda la superficie (puedes añadir más chocolate si te quedas corto). Y mete el molde en el congelador 5min asegurándote de que queda totalmente plano.


3- Una vez frío echa la mermelada y espárcela bien. Vuelve a meter otra vez el molde en el congelador.


4- Mientras tanto, mezcla en un bol el parmesano rallado, la esencia de vainilla y el queso crema. Una vez listo saca el molde del congelador y esparce la crema por encima. Vuelve a meter el molde en el congelador 10min.


5- Ahora machaca los 40g de galletas Lotus restantes y mézclalos con la mantequilla derretida hasta tener una mezcla homogénea. Saca el molde y esparce las galletas por encima aplastando poco a poco para que quede una superficie lo más compacta posible.


6- Finalmente derrite los 100g de chocolate blanco que quedan y viértelo sobre la capa de galleta asegurándote de cubrir toda la superficie. No te lo comas aún y mete el molde en la nevera hasta que endurezca por completo.

Ya podemos disfrutar de nuestro:



INFORMACIÓN NUTRICIONAL:

Por 100g

  • Calorías: 535 kcal

  • Proteínas: 7,4 g

  • Grasas: 33,6 g

  • Carbohidratos: 48,9 g



VIDEO RECETA:


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